Los distintos materiales de los rodapiés
Los zócalos existen en varios materiales, lo que permite comprarlos en diseños y formas muy distintos. Entre esos materiales están el plástico, el aluminio, la madera o el MDF, y cada uno aporta ventajas concretas. Aquí te explicamos cuál encaja mejor con lo que necesitas.
Rodapiés de aluminio:
Esta es una de las variantes más robustas. Con distintos tratamientos de superficie se consiguen perfiles en varios colores o incluso con un patrón cepillado, de diseño moderno. Además, resisten la humedad y se limpian con mucha facilidad, algo que convierte el zócalo de aluminio en una opción muy habitual en la cocina y el baño. Como estos rodapiés se pegan casi siempre, el montaje resulta también bastante sencillo.
Zócalos de madera:
Son el clásico y encajan especialmente bien con estilos rústicos. Solo la cantidad de maderas posibles ya ofrece una gama muy amplia. Como los hay en muchos colores, siempre aparece un producto adecuado para cada gusto. Estos perfiles se pueden repintar si hace falta. Ahora bien, son más sensibles a la humedad y se dañan con más facilidad que los rodapiés de aluminio.
Rodapiés de MDF:
Los zócalos de MDF son una alternativa económica a la madera. Tienen una superficie uniforme y se trabajan con mucha facilidad: se lacan o se forran sin problema, ideales para personalizarlos. Por desgracia, son más propensos a sufrir daños. Las zonas con humedad alta no son un buen sitio para este tipo de perfil.
Rodapiés de plástico:
Los hay en muchos colores y diseños y además se cuidan con muy poco esfuerzo. El precio suele ser bajo. En el lado negativo hay que decir que estos zócalos son la variante menos resistente a los golpes. Frente a la madera, eso sí, aguantan especialmente bien la humedad.
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